Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en el que se encuestó a 1.691 docentes dio cuenta de las brechas generado entre profesores hombres y mujeres durante la pandemia bajo el sistema remoto.

Entre los resultados de la encuesta se encuentra que los profesores varones dedicaron cinco horas semanales más a la docencia, mientras que las mujeres ocuparon 6,7 horas. De esta forma, ellas dieron más horas de clase ―el 64% de las docentes impartía ese semestre más de seis créditos (60 horas) frente al 56% de ellos― y le dedicaron más tiempo a sus alumnos (1,2 horas más a la semana).

Según el estudio los docentes varones se centraron en sus investigaciones, escribieron artículos y dedicaron media hora más a la divulgación (ponencias, preparación de seminarios o participación en sociedades científicas).

Por su parte, las profesoras dedicaron a la limpieza, lavado y planchado dos horas y media más a la semana que ellos y disfrutaron de menos tiempo de ocio y para hacer deporte. Los hombres solo destacaron en actividades domésticas fuera de casa, pues salían a hacer recados.

Además, el estudio resalta que los hombres contaron con una habitación para trabajar aislados (73% frente a 68%) y ellas “priorizaron el uso de los equipamientos informáticos y las habitaciones por parte de otras personas convivientes”. Mientras que el 8% de las docentes mujeres vivían solas con sus hijos, con mayores dependientes (el 2,9%). El tamaño de las viviendas da idea también de la brecha salarial de género: el 65% de ellos se aisló en una casa de más de 100 metros, frente al 47% de mujeres.

Para la doctora Violeta Luque Ribelles, encargada del módulo Género y Educación del Máster en Educación dictado en Chile por la Universidad de Cádiz en conjunto con Fundación Fucid, con los resultados de este estudio se acrecientan las brechas que de por sí ya existían entre profesores hombres y mujeres relacionadas con sueldos y estatus laboral.

“Las profesoras han priorizado la docencia y las tareas administrativas a expensas de su actividad investigadora, lo que impactará de manera significativa en su currículo en comparación con lo de los profesores varones. Además desde que inició la pandemia hubo una reducción importante de artículos a revistas enviado por parte de académicas”, señala.

Insistió en que el trabajo académico es básicamente incompatible con cuidar a los niños. “Este mismo estudio muestra que 21% de los hombres se han visto desbordados frente al 37% de mujeres docentes, es que en casa ella no solo se puede comportar como la docente y realizar los trabajos propios de la profesión, que durante la pandemia se multiplicaron por la transformación a lo digital; sino que también debían ser a la par, madres, esposas e hijas y atender todo en casa”.

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